Diseño Gráfico | Saber el momento para rediseñar

Un gran reto que enfrentan los diseñadores gráficos y los encargados del marketing, mantener una imagen corporativa acorde con los objetivos del negocio. Normalmente encontramos esta imagen en el logotipo de la empresa, pero ¿cómo podemos saber el momento exacto para rediseñar o refrescar una imagen de marca?. Es cierto que muchas veces el logotipo pide a gritos ser rediseñado: este no sigue las tendencias del diseño actual y se ha quedado antiguo; pero no siempre es tan evidente.

Algunas veces vamos dejando que pase el tiempo porque no encontramos las señales para cambiarlo y cuando queremos rediseñar ya es demasiado tarde y hay que hacer un cambio radical. Es por eso que hemos decidido dedicar esta entrada al blog para conocer algunos factores que podemos tener en cuenta para evaluar nuestra imagen de marca y saber si es necesario un refrescamiento o rediseño.

1. Logotipo fuera de Tendencia

No significa que directamente tengamos que cambiar el logotipo. Puede que nuestra imagen de marca esté muy bien posicionada en el mercado desde hace muchos años pero de igual manera debemos evaluar la opción. Si el color de tendencia para el año 2016 es el Rosa pero mi logo es naranja, evidentemente no tendremos que realizar este cambio. Sin embargo, si el logotipo aún no es flat design puede ser un buen momento para intentar apegarnos a esta tendencia, ampliamente utilizada hoy en día.

2. Formatos de Visualización

Ya todos sabemos muy bien que la navegación por internet desde dispositivos móviles está ganando terreno frente a la navegación desde el ordenador. Es por eso que tu web tiene que ser responsive y también el logo que vayamos a utilizar.

No significa con esto que debemos cambiar el logotipo obligatoriamente pero sí hay que revisar si se visualiza correctamente desde los distintos dispositivos. Es muy importante saber las dimensiones en las que se va a visualizar y adaptarlo a las mismas. Si no queremos hacer un rediseño total adaptado, sí que podría ser bueno, tener una versión del mismo que se visualice a la perfección.

3. El diseño actual no se identifica con la marca actual.

Las personas no somos las mismas hoy que hace un año, o el año que viene, y en las marcas puede pasar también esto. Quizá una marca nace con una esencia, y aunque se mantengan los rasgos principales (al igual que ocurre en las personas), puede haber factores que cambien. Si estos factores venían representados en el logotipo no olvides revisarlo.

De esta manera no hay que tener miedo a efectuar un rediseño más amplio del logotipo si creemos que la marca ha cambiado. El salto cuantitativo nos puede parecer arriesgado, pero piensa que quizá mas arriesgado sea tener una marca que no se corresponde con nosotros.

4. Cambio de nombre

Ya sabéis que el nombre no es lo principal a la hora de decidir un diseño, por lo que no es tan raro que con el paso del tiempo, este se cambie. Parece obvio pero no lo es tanto. Hay veces que por lo que sea se cambia el nombre de la marca, pero como queremos que se siga reconociendo con lo anterior, dejamos el logotipo y lo adaptamos al nuevo nombre. A veces puede funcionar, pero siempre hay que revisarlo para decidir con toda seguridad si puede mantenerse o no.

Normalmente lo que puede ayudarnos a tomar esa decisión es el motivo por el que cambia el nombre. Si vamos a cambiar la dedicación de la marca no tiene sentido que el nombre se mantenga, por ejemplo. Si por el contrario las funciones se van a mantener, quizá no haya que rediseñarlo. Aunque de todos modos, los colores y formas que se decidieron objetivamente para una cosa, quizá no sirvan para la nueva.

 

 

 

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